Leer en voz alta:
Contrariamente a la creencia popular, no se recomienda leer en voz alta o aún susurrar palabras mientras se lee. Tratar de pronunciar bien las cosas cuando se leen retarda su paso.
También sus ojos se mueven más rápido de lo que usted habla, así que la lectura oral o aún más las palabras pronunciadas bajo su respiración pueden atrasar la lectura.
Leer cada palabra linealmente:
Puesto que su mente trabaja más rápido que la voz interna que usted utiliza para leer tiende a apagarse y usted comenzará a pensar en otras cosas. Por eso tendrá que volver a releer.
La lectura en “Z” mantiene su mente desafiada, de modo que no consigue perderse, forzándola a prestar atención en las palabras y conceptos que usted lee.
Relectura:
Incluso si usted no entiende un concepto bien, generalmente se explica completamente más adelante en el cuerpo del texto. Si usted se preocupa porque no entiende lo que está leyendo, será imposible leer rápido y que el resto del texto tenga sentido. Su mente estará más concentrada mientras más preocupado esté usted.
Ahora sí, ¡comience!:
Siempre es importante ajustar su velocidad de lectura a lo que usted está leyendo,
pero si usted está leyendo un documento más importante con términos que desconoce (y por supuesto si tiene que firmarlo), tómese el tiempo necesario para releerlo.